¿De qué escribir cuando todavía no te consideras experto en nada?

Quiero ser community manager. No es algo que decides de un día para otro, soy informática y como tal me crea curiosidad toda nueva herramienta que creo puede ayudarme en un momento dado. Cree mi cuenta en Facebook cuando todos tenían MySpace o Fotolog, estuve mucho tiempo “sola” en Twitter (mis seguidores y personas a las que yo seguía fueron durante mucho tiempo gente no conocida), creé mi perfil en LinkedIn cuando nadie de mi entorno sabía lo que era y con 12 años gané un concurso de la Cadena Ser de redacción de cuentos de navidad. Eso es más que suficiente, ¿o no?

 

– Claro que si hija (me dice mi madre) si a ti siempre se te ha dado muy bien escribir, y te encanta hablar.

 

Y me ha gustado, pero cuando te planteas hacer de esto tu forma de vida te empiezan a asaltar las dudas y las angustias. ¿Será suficiente lo que sé y mis destrezas para hacerme profesional?

community manager

La respuesta es clara: No. No es que haya perdido la esperanza, es que estoy en el proceso de asumir que nunca seré experta en todo, porque no se puede. Pero puedo intentar ayudar a gente que es menos experta que yo. Problema: conocimientos.

¿Qué conocimientos y habilidades necesita tener un Community Manager (nunca me ha gustado este término, pero es el que la gente comienza a reconocer)? Haremos una lista:

  • Facilidad en el uso de nuevas herramientas informáticas: lo tengo.

  • ¿Algo de programación? Puede venir bien: lo tengo.

  • Marketing, esto ya es otro tema. Aunque de forma autodidacta y aplicando el sentido común pude dar los primeros pasos, lo primero fue buscar formación en este campo.

  • Trato con el cliente, por suerte cuento con una buena educación y mis años en trabajos anteriores me han enseñado a tratar con la gente.

  • Organización: con el tiempo te das cuenta que una buena planificación y organización del trabajo es imprescindible en este trabajo. Lo intento, día a día, con todo mi ser. Y lo estoy consiguiendo.

  • Marca personal: aquí es donde la matan. Crear perfiles en redes sociales, compartir publicaciones de las decenas de blogs de referencia que sigo, hacerse un nombre de forma local… eso es una cosa, pero escribir sobre temas de los que creo que nunca podré decir que soy experta para que los lea todo el mundo (o que estén disponibles para que los lea todo el mundo, aunque luego los lean cuatro gatos). Eso ya es otro tema. Y todo esto culmina en la recomendación que te hacen todos los que ya son “expertos”: tienes que tener un blog.

 

Estoy de acuerdo, es importante tener presencia en Internet, en tu campo, en tus dominios, y un blog es una de las mejores herramientas que te permiten hacer esto. Pero para tener un blog es necesario escribir en él, y cuando aún no sabes lo suficiente ¿de qué escribes?

Pues de ti misma y de cómo te va. De qué sino. Voy a tratar de escribir de mis aciertos, pero sobre todo de mis errores, de las relaciones con los clientes, de las ideas (aunque se queden en el tintero), de los métodos, de las novedades… de lo que pueda. Pero de algo hay que escribir. Y si con ello consigo que alguien no cometa los mismos errores, ya puedo decir que mi trabajo merece la pena.

Y tu, ¿tienes un blog? ¿qué dudas te asaltaron cuando comenzaste?